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Rodrigo Rondón,Opina.21familia@peru21.com

Si va a alguna de las playas de nuestro litoral, con seguridad encontrará en su camino a decenas de aves enfermas.

Muchas personas, motivadas por sus buenas intenciones y sus ganas de querer ayudar, se animan a llevarlas a sus casas (e incluso han llegado a traerlas a nuestra clínica buscando que las pobres aves recuperen su salud) procurando curarlas.

Pero, lo cierto es que uno no debería recoger a estos animales pues muchos de ellos están repletos de ácaros o parásitos debajo de las plumas. Lo cual puede ser dañino y peligroso para las personas que los rescatan.

Los patillos o aves marinas que nos han traído a la clínica estaban masivamente parasitados.

Además, hay que tener en consideración que existe otro grave problema de salud: aún no se sabe científicamente de qué se trata el problema que los aqueja.

Mi recomendación para todos aquellos que se encuentran con este panorama es no tocar a las aves. Si quiere ayudar, aliméntelas en la playa, es decir, déjelas en su medio natural.