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Dr. Rodrigo Rondón,Opina.21familia@peru21.com

No se asuste. Ambos animales pueden llegar a ser muy buenos amigos, sobre todo si usted los cría juntos desde cachorros.

Igual, por ser especies distintas, debe observarlas constantemente.

Seguro, al jugar, el tamaño superior del perro y su torpeza en los juegos puede ocasionar leves daños en el gatito.

Igualmente, el felino, que de cachorro tiene unas garras afiladas, puede arañar al perro sin intención.

Conforme van creciendo, usted debe educar a su can para que nunca ataque o ladre a su gato.

De todas formas, es necesario que el felino tenga algún mueble donde trepar y el perrito no lo pueda alcanzar.

Si ve que su felino se pone en actitud de pelea –sus orejas van hacia atrás y su cola se esponja–, póngalos en diferentes habitaciones por unas horas.

Es más fácil que el perro acepte órdenes y asimile vivir con el gato; mientras que el gato es un animal más independiente, pero, igual, de la crianza aprende.