Foto: Rafael Cornejo.
Foto: Rafael Cornejo.

María Kodama,Viuda de BorgesAutor: Gonzalo Pajares.gpajares@peru21.com

María Kodama, la viuda del genial Jorge Luis Borges, está en el Perú para inaugurar hoy, a las 7 p.m., El Atlas de Borges, exposición que forma parte de las celebraciones por los 50 años de la Universidad de Lima. Aquí hablamos de ella y de Borges, su otra mitad.

Borges le dedicó La luna…Me dedicó varios textos: ese poema fue el primero. Es maravilloso.

¿Es verdad que le leyeron a Borges a los cinco años?Sí, mi profesora de inglés. Yo no sé si ella me enseñó inglés, pero sí me enseñó muchas cosas fascinantes; una de ellas, los textos de Borges.

Usted conoció al Borges humano, cotidiano…Como escritor, Borges era genial; como hombre, tenía una inteligencia y una sensibilidad excepcionales. Las miserias y grandezas de un ser humano se notan en su escritura. En los textos de Borges se nota lo que él era. Esto es fácil de comprobar en su actuación pública, donde nunca se traicionó a sí mismo, lo que es muy difícil, pues la vida tiene muchas tentaciones.

Borges fue muy criticado por sus posturas políticas. Siempre se recuerda…(Nos interrumpe) La condecoración que recibió de Pinochet y el doctorado Honoris Causa que le dio la Universidad de Chile. Pero eso fue puro protocolo.

Entonces, ¿cómo se demuestra su consecuencia?Él era un ser libre, nunca se dejó llevar por la corriente; no le importaba perderlo todo, pero no se alejaba de sus ideas, salvo que se convenciese por sí mismo de que eran equivocadas. Borges tenía siempre una actitud muy crítica, pero en el sentido positivo del término, lo que era uno de sus valores extraordinarios. Y esta ausencia de maldad solo la alcanza un hombre libre.

¿Borges vivió intensamente?Sí. Todo el mundo trata de presentarlo como un bobo, como un niño. ¡Qué niño! Él podía conservar de la niñez su capacidad de asombro, pero su carácter era fuerte. Cuando estaba convencido de algo, asumía y respaldaba sus decisiones.

Entonces, Borges no vivía a través de los libros…No, no. Los libros eran una parte suya, que usaba para la comprensión de su vida y la de los demás. Leer es fascinante porque, por ejemplo, a través de ella uno puede saber lo que siente un santo o un villano y, si somos inteligentes, podemos incorporar esto en el reconocimiento de quienes nos rodean. Sus textos no son puramente eruditos. He llorado leyendo algunos, como Las ruinas circulares, mi cuento favorito.

Presenta en Lima la muestra El Atlas de Borges, donde se registran los viajes de él. Perdóneme la falta de sensibilidad, pero ¿cómo puede conocer un lugar un hombre ciego?Ese hombre ciego tuvo una sensibilidad especial y, además, había conocido Europa cuando veía, y eso lo marcó para siempre. Ese hombre ciego tenía una memoria extraordinaria, al punto de recordar a un pequeño conejo escondido detrás de una mata de plantas. Yo veía los lugares que visitábamos y le decía mis sensaciones y, en el caso de los lugares que él no conocía, créame, él me ayudaba a guiarlo.

¿Cómo la ayudaba?Mi padre tenía una gran sensibilidad para la plástica y, desde muy pequeña, me regalaba libros de arte –estoy segura de que él hubiese deseado que yo fuese pintora–, me llevaba a exposiciones a una edad donde no podía entender nada, pero sí iba llenándome el alma. Entonces, cuando me di cuenta de que Borges sabía mucho de pintura, para describirle los nuevos lugares utilizaba como referente la obra de algún artista. "Este lugar es como el cuadro tal, del pintor tal", le decía. Por eso, Borges siempre repetía que mi padre me había educado para él (risas). Lo curioso es que cuando regresábamos a Buenos Aires y lo entrevistaban, los periodistas decían: "Borges vio esto, esto y lo otro" (risas). Entonces, me decía: "Juntos somos diez puntos" (risas).

Usted también escribe. ¿Veremos publicada su obra?Sí, pero no me interesa publicar. Borges quiso escribir el prólogo de mis textos, pero yo me opuse. Entonces, no los publiqué porque podría parecer un insulto para él. Luego, Borges murió y la vida se me complicó, y para publicar hay que hacerlo desde la paz y la alegría.

¿Para qué escribía Borges?Quería escribir 'el poema', llegar al absoluto. La perfección no existe, Borges es lo más cercano.

¿Qué le decía Borges del Perú?Lo quería mucho. Su bisabuelo, el coronel Suárez, definió la Batalla de Junín. Tiene un poema El Perú, donde habla de José María Eguren.

Se le critica mucho como defensora del legado de Borges…Es la envidia, la razón por la que Caín mató a Abel. Yo solo cumplo con mi deber, lo siento. Ya lo dije: yo conocí la maldad cuando me convertí en la viuda de Borges. Y, créame, existe más maldad de la que pude imaginar.

¿Qué hay en usted?Una paciencia infinita.

AUTOFICHA

- Neurocirujanos estudian la cura del Alzheimer a partir de Funes el memorioso. Revisaron la biblioteca de Borges para ver cómo se documentó y quedaron fascinados.

- Los intereses de Borges eran amplísimos: en su biblioteca hay más libros de ciencias, filosofía y otras especialidades que de literatura.

- En Internet aparecen textos que no son de Borges, cosas espantosas. Por eso, Borges decía: "Nadie me lee. Soy un ídolo al que se venera pero no se lee (risas)".