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Carlos Basombrío, Opina.21cbasombrio@peru21.com

Tampoco porque ahora reconozca que cuando la minería es socialmente responsable y cuida el medio ambiente es esencial para el país. Al contrario, pensar de ese modo me parece moderno. Lo opuesto: querer mantener statu quo de informalidad y pobreza, alejando las inversiones, me parece lo retardatario.

Me refiero, más bien y para empezar, a su definición ideológica. En ninguna parte del mundo el nacionalismo ha sido camino de progreso, tolerancia y democracia; sino, más bien y demasiadas veces, de lo contrario.

Pero hay otros ámbitos en que su conservadurismo emerge. Recordemos cómo en campaña fueron con Nadine donde monseñor Cipriani y –rosario en mano– le aseguraron que ellos, como expresión de la familia tradicional, jamás iban a permitir la unión civil de los homosexuales que promovía Perú Posible.

Otra posición conservadora pasa por su negativa a la sola discusión sobre la liberalización de las drogas en el mundo, ante el fracaso de las políticas actuales. Sin prohibición no habría narcotráfico y se podrían concentrar todos los recursos en la prevención y atención de las víctimas. Fox, Gaviria, Cardoso y Vargas Llosa promueven esta discusión. A diferencia del nuestro, los presidentes de Colombia y de México han señalado su disposición a empezar a conversar del asunto.

Su mentalidad se hace aún más evidente en temas militares. Tiene, de ellos, una visión anacrónica y peligrosa: "Guardianes socráticos de la patria", "soldado: sacerdote, más allá del bien y el mal". Quiere revertir el voto militar, conseguido con el retorno a la democracia.

Tampoco le gusta el servicio militar voluntario, eliminado por los abusos en las levas.