Pasos.perdidos
Pasos.perdidos

Superada la crisis política con la renuncia irrevocable de los ministros del Interior y de Defensa, muchos analistas advierten que el Gobierno bien pudo ahorrarse este mal rato si los defenestrados Otárola y Lozada hubieran dimitido antes, y si desde el oficialismo se hubieran tendido puentes de diálogo, si no con toda la oposición, por lo menos con los bloques aliados y más próximos como Perú Posible y Solidaridad Nacional.

Pero eso no fue posible, y no por obra y gracia de los 'opositores', aseguran nuestras fuentes, sino por mérito del oficialista Daniel Abugattás, a quien el presidente Ollanta Humala –dicen– le encargó expresamente esta tarea de enlace con el fin de bloquear la censura.

Lamentablemente, el operador político se movió en estas lides con la misma sutileza de un elefante en una cristalería. No solo eso. Fuentes del Ejecutivo revelaron a Pasos Perdidos que si la renuncia ministerial se dilató fue porque hasta el último lunes Abugattás le garantizó al premier Óscar Valdés que la tacha de la oposición no pasaría.

Ingrata sorpresa la que se llevó el primer ministro cuando, en los últimos días, se enteró, a través de la prensa, por supuesto, que los votos a favor de la censura sumaban y los de su defensa restaban. A partir de entonces, la caída de la dupla Interior–Defensa fue solo cuestión de horas.

Con ellos, sin embargo, también habría caído en desgracia el titular del Parlamento, a quien el presidente Humala, manifestaron fuentes del Ejecutivo, identifica como uno de los responsables del maltrato a su gabinete. Y pensar que Abugattás habría comentado que, si se bloqueaba la censura, pediría como premio consuelo la reelección. Como eso está descartado, su plan B, dicen, es postular a uno de sus alfiles: Víctor Isla. A ver si esta vez sí le liga.