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Por: Fritz Du Bois, La opinión del directordirector@peru21.com

Así, tenemos que el actual Congreso no pudo empezar peor su mandato, teniendo a un tercio de sus miembros acusados de algún delito o siendo investigados. Sin duda, iba camino a ser recordado como el Parlamento de los prontuariados.

Sin embargo, debemos reconocer que nos ha sorprendido la celeridad con la que han actuado tanto la Comisión de Ética como el Pleno. Tres legisladores, incluyendo al segundo vicepresidente, ya han sido suspendidos por no menos de seis meses, por lo que se estarían reivindicando.

Especialmente si lo comparamos con los dos anteriores congresos, en los cuales se protegieron entre todos los parlamentarios y, con contadas excepciones, los pecadores no fueron sancionados. Esperamos que esa intención de limpiar la casa se mantenga y que tampoco les tiemble la mano cuando tengan que decidir desaforarlos. Ciertamente, a la democracia le haría mucho bien que, para variar, el Congreso reciba un buen nivel de aprobación.

Sin embargo, para lograrlo no solo deben estar dispuestos a aplicar una sanción. También tienen que cumplir bien su función. Hoy reportamos que la designación de los tres directores en el Banco Central que le corresponde al Parlamento –que lleva más de dos meses de retraso– se encuentra en un punto muerto. Posiblemente, algunos oficialistas estarían pensando que si fuerzan el voto podrían lograr acaparar los cargos.

Pero, de materializarse esa maniobra, sería una decisión desastrosa ya que echaría por la borda la incipiente credibilidad que el Congreso está logrando y, peor aun, pondría en riesgo la estabilidad del ente emisor. Por lo que confiamos que el proceso de selección se lleve a cabo con objetividad para asegurar que solo técnicos capacitados y sin lazos partidarios sean los designados.