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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Por su parte, el mandatario debería aprovechar el próximo par de semanas que pasará redactando su mensaje para reflexionar sobre los cursos que ha jalado y prepararse para el segundo año.

Es claro que ha recibido su peor nota en seguridad ciudadana, la que es considerada por la mayoría como el principal problema que requiere ser solucionado. Más aún tomando en cuenta que un tema vinculado, como es el manejo de los conflictos, ha saltado al segundo lugar en la preocupación de los ciudadanos.

En realidad, el impulso inicial que se quiso imprimir a la seguridad se fue desacelerando en la medida en que el corto plazo les fue ganando. Al final, no ha quedado ni siquiera un proyecto de reforma o borrador de trabajo. Simplemente es un sector agobiado por el problema diario.

Por otro lado, lo que se requiere en Interior es que el Gobierno tenga claridad sobre el camino por el que desean enrumbarlo. El riesgo de no reformar el cuerpo policial es que la seguridad se siga deteriorando a paso acelerado.

Luego tenemos salud y educación, sectores que deberían de formar, junto con los programas sociales, la vanguardia de Humala para mejorar la calidad de vida de muchos peruanos, pero en los cuales poco o nada se ha avanzado. Incluso se ha retrocedido irresponsablemente en la reforma del profesorado. Es evidente la falta de capacidad gerencial en esos dos casos.

Finalmente está el prefecto de la clase, quien parece algo cansado. Sin embargo, cambiarlo ahora sería darles la razón a Santos y a otros exaliados quienes, alentados, de seguro, atacarían desde el primer día al reemplazo. Solo van a parar cuando se nombre a alguien que sea de su 'agrado'. Humala no puede dejarse arrastrar por los que siempre van a estar jalados.