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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Por ejemplo, son cerca de doce los legisladores los que han inventado títulos o han olvidado mencionar condenas penales, al punto que ya no llaman la atención las mentiras de los parlamentarios cuando eran candidatos. Sin embargo, los últimos casos son dramáticos.

En primer lugar tenemos al presidente regional de Cajamarca, quien cuando era líder de los ronderos de Bambamarca presidio un 'juicio popular' contra una campesina a quien mantuvieron secuestrada por tres meses, la torturaron e incluso la violaron. El hecho es que al cabo de un par de años logró ser absuelta de todos los cargos que falsamente le habían imputado y ahora está exigiendo justicia contra quienes le hicieron tanto daño.

Incluso, si ese antecedente, que refleja violencia e intransigencia, hubiera sido conocido antes de las elecciones, sin duda que Santos no hubiera ganado. Más aun, lo que los cajamarquinos están sufriendo hoy es el mismo secuestro abusivo que la ciudadana en cuestión sufrió hace seis años. El que es prepotente y no es democrático arrastra esas taras a todos sus cargos.

Otro escándalo es la vinculación de Nancy Obregón con el narcotráfico. De acuerdo a una investigación de la Fiscalía de la Nación, ella se habría encargado de acopiar droga para una 'firma' de colombianos. Si consideramos que tanto su pareja como sus familiares más cercanos ya están acusados, no es en realidad sorprendente saber que la excongresista también se habría involucrado.

Nuevamente estamos seguros de que ella no habría sido elegida si el electorado hubiera conocido su pasado. Así que la gran reforma electoral pendiente para evitar a tanto desadaptado y prontuariado es obligar a los candidatos, a todo cargo, a detallar extensamente su pasado y el que mienta debe ser destituido en el acto.