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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Aunque consideramos que, si mejora en su función, aún puede ganar el partido.

Sin embargo, es poco probable que lo logre apelando solo al apoyo de amigos y allegados. Si bien tiene bastante prensa de su lado –hasta The Economist la ha apoyado–, no da la impresión de que de esa manera logrará voltear el marcador a su favor.

Por otro lado, las razones por las cuales los limeños quieren destituirla están centradas en la percepción que tienen de su mala labor. No hay acusaciones de corrupción ni otros escándalos que podrían generar un profundo rechazo; es la decepción del electorado por su gestión ante la falta de resultados. Por lo tanto, tiene cuatro meses para demostrarle a la población que sí puede ejercer eficientemente el cargo.

Para empezar, podría retomar los proyectos que suspendió cuando ingresó, como el caso del túnel a San Juan de Lurigancho, que todavía continúa paralizado. Más aún, dado que al otro lado de ese cerro viven más de un millón de beneficiados, uno pensaría que ya está corriendo para reiniciarlo. Asimismo, sería popular que concretara los innumerables ofrecimientos de ampliar horarios y aumentar frecuencias del Metropolitano.

Pero lo que sería un verdadero gol para la ciudad es consolidar en un solo plan todas las dispersas concesiones que está entregando y los proyectos que está iniciando; así como cerrar las absurdas brechas que heredó –vías expresas sin conexión y sistemas de transporte masivos separados– y que son consecuencia de proyectos improvisados.

Por lo tanto, si presenta un detallado plan de trabajo, de ser revocada, quien quede a cargo lo continuará ejecutando, y si es ratificada, ya no habría razón para que no haga bien su labor. En cualquier caso, Lima saldría ganando.