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Fernando Maestre,Opina.21fmaestre@peru21.com

En épocas ancestrales se decía que los hijos de estas parejas podrían nacer con alteraciones genéticas, lo que es cierto solo cuando los cruces entre parientes vienen de varias generaciones. Hoy, lo que más preocupa a los estudiosos de las familias es que estas relaciones son el resultado de la oportunidad, de la familiaridad, de lo fácil, pues no hay conquista para lograr el objetivo amoroso (como en el caso de dos primos que se conocen de siempre): basta la convivencia frecuente. Hoy sabemos que los jóvenes tienen que elegir a sus parejas lejos de sus familias, con vínculos nuevos donde la conquista sea el natural esfuerzo de ambos y donde los dos deben luchar por sacar adelante esta nueva relación, y donde dos familias no emparentadas enriquecerán la unión. Por eso, hay resistencia en aceptarlas. De persistir el vínculo, el resentimiento familiar puede terminar quitándole el apoyo a dicha unión.