El poder del optimismo
El poder del optimismo

Si usted cree que el optimismo no es necesario en su negocio, se equivoca. Usted ya es un optimista. Si no lo fuera, no sería empresario. Un negocio implica arriesgar una inversión que en el futuro podría rendir utilidades. Un pesimista nunca invertiría, pensaría que su esfuerzo no tendrá recompensa. Lo mismo ocurre con los países. Los que están llenos de pesimistas no crecen, nadie pone empresas, solo esperan a que el gobierno haga algo.

Y si algún empresario se volviera pesimista, le iría mal en su negocio. Un empresario que no sonríe contagiará el malestar a sus clientes y trabajadores, que no querrán visitarlo o laborar con él. Aquel que solo comenta malas noticias será alguien a quien pocos querrán frecuentar. Por el contrario, un empresario alegre y optimista, que da buenas noticias, será alguien con quien dará gusto trabajar, comprarle y ser su amigo. Si usted sonríe, todos ganan.