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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Nunca en la historia del Perú alguien ha dado un volteretazo político tan drástico de candidato a presidente. Es verdad que Fujimori negó que fuera a hacer un paquete de medidas económicas drásticas para ganarle a Vargas Llosa, pero no era un radical. Toledo y García giraron del centro izquierda de la campaña, al centro derecha y derecha respectivamente. Pero, 180 grados no se había visto nunca.

Es comprensible así la profunda irritación de sus votantes de primera vuelta y la sensación de haber sido burlados de los que lo apoyaron en segunda.

Pero, cuidado, este no ha sido el único cambio. Creo que podemos contabilizar hasta ahora 7 humalas diferentes, en lo que va de su vida pública.

Ollanta 1.0: el militar con acusaciones de violaciones a derechos humanos en Madre Mía y de cubrir a Montesinos en Locumba; 2.0: el líder del etnocacerismo promovido por su hermano Antauro hasta llegar al Andahuaylazo; 3.0: el candidato presidencial de un nacionalismo extremo en 2006; 4.0: el candidato de la unidad de la izquierda por la Gran Transformación; 5.0: el de la Hoja de Ruta, para ganar la segunda vuelta con votos del centro; 6.0: el del gobierno de Todas las Sangres, con Salomón Lerner; y 7.0: el militar de mano dura con Valdés.

Con ninguno estuve ni estoy identificado, por razones éticas, políticas y hasta prácticas (¿quién garantiza que no habrá 8.0 y más?).

La expectativa o el temor de que Humala cambie de nuevo se expresa desde la izquierda, en el acoso a Valdés para que renuncie (quizás si lo saca regrese al Ollanta 4.0) y, desde la derecha, en la defensa cerrada del Premier (no vaya a ser que regrese al Ollanta 4.0).

Creo que Humala es una cometa a la que se le rompió el pabilo. Lo explico la próxima semana.