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Lucía de Althaus,Opina.21quererteatiperu21@gmail.com

Cuando este llanto perdura más de lo esperado, existirán diversas razones que la institución educativa y la familia deberán evaluar para poder ayudar a este niño a adaptarse. Y en esta investigación, surge algo que a nosotras, las mamás, nos cuesta aceptar: nuestro propio temor a separarnos de nuestros hijos, lo que entorpece su adaptación. Nos cuesta lidiar con la idea de que nuestro "bebe" está creciendo, que ya puede estar separado de nosotras y que otra persona, la maestra, lo puede cuidar tan bien como nosotras. Esta "angustia de separación" es percibida por nuestro hijo, quien se engancha con ese temor y prefiere quedarse con su madre.

Para empezar con buen pie la vida pre-escolar de nuestros hijos, hay que confiar en el centro educativo que hemos elegido. Confiar que estará bien cuidado y confiar en que le hará bien separarse por algunas horas de nosotras, para ir encontrado otros vínculos que lo nutrirán y estimularán.