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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Después de cuatro semanas de negociaciones en la ONU, los 193 países participantes reconocieron el fracaso de las conversaciones y se marcharon sin redactar un texto definitivo que permitiera sacar adelante un nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas. Ni la masacre de Aurora, en Colorado, iluminó a los mercaderes del negocio multimillonario de la venta de armas. La Casa Blanca, en tiempo de elecciones, corrobora su carácter de democracia corporativa y se muestra incapaz de opinar en lo que ellos llaman un tema "tan delicado". Necesitan "más tiempo". Más tiempo para reflexionar sobre el tiempo que entretanto se les robará a miles de potenciales víctimas de ese comercio. La hipocresía, en este campo, es monumental. Paladines de la democracia y defensores de la libertad rivalizan por los mercados de la muerte y es difícil que se llegue alguna vez a un acuerdo próximo al sentido común. Amnistía Internacional recordó que cada minuto muere una persona en el mundo por culpa de la violencia armada, y Oxfam pidió "coraje político" para regular este comercio. El secretario general de la ONU se mostró "decepcionado" por el fracaso de las negociaciones, a las que calificó como "un paso atrás". Mientras tanto, el comercio de armas crece. Lo hizo en un 24% entre 2007 y 2011, y las estrellas del negocio son EE.UU., Rusia, Alemania, Francia y Reino Unido con el 75% de las ventas globales.