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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Hay quienes no ven en esto mayor problema e, incluso, algunos piensan que así es mejor, dado que ella sería más capaz que su marido.

El problema, sin embargo, es que le quita fuerza y autoridad a quienes les corresponde ejercerlo. La víctima más notoria es el premier Jiménez, quien ocupa un lejano séptimo lugar en la encuesta del poder, cuando su lugar natural es el segundo. Esto va de la mano de su baja aprobación (19%) y alta desaprobación (49%). Jiménez es un hombre de entre casa y sabía a lo que se atenía. Es más, debe haber sabido que solo en ese escenario podía haber sido premier.

El poder de Heredia no se ejerce en las sombras y, en ese sentido, la comparación con Montesinos no funciona. Por el contrario, hay una evidente intención del gobierno de hacerla popular asociándola a toda foto buena y distanciándola de las crisis (salvo el fiasco de los niños secuestrados).

Más allá de si conviene el rol que hoy cumple hay un riesgo: la tentación de la reelección, que debe haber crecido con ese 33% que podría votar por ella en el 2016. Si es que en efecto están en pos de una reelección encubierta, seríamos muchos los que nos opondríamos, sabiendo del daño que ello traería.

Pilar Coll: Tuve la suerte de conocerla desde 1986. Pocas veces he visto alguien tan auténtica en su compromiso con los más desamparados, con los que están presos. Hace muchos años me contó una anécdota que da cuenta de cómo la querían los que usualmente no quieren mucho: regresando a su casa le robaron su cartera con algunas cosas de valor para ella. Lo contó unos días después, casualmente, en la cárcel. No pasó mucho y su cartera le llegó de vuelta. (¡Hasta los ladrones eran mejores antes!). Pilar, gracias por lo que le diste a mi país, tu país.