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Carmen González,Opina.21c.gonzalez@ceprovi.org

Pero hay otra verdad oculta y mayor: las mujeres que sufrieron o vieron sufrir cuando eran niñas, "buscan" inconscientemente a sus verdugos.

Tenemos un radar escondido que –en el caso de los agresores activos-maltratadores– ubica, con una puntería casi perfecta, a aquella persona que se puede dejar maltratar y estas últimas escogen a una pareja que las hará revivir la infancia: los golpes, los insultos, los abandonos u otros.

Alguna vez le dije a una paciente: "Si tu hijo se casa enamorado, lo ves después de 20 años y resulta que patea su mujer y a sus hijos, ¿no habrías querido que tu nuera le hubiera puesto un pare en cuanto se puso atrevido?". Esto se lo transmití para explicarle su complicidad al haberse dejado golpear durante 20 años.

El inconsciente –radar invisible– busca a representantes de la figuras de la infancia para seguir en la misma música emocional ya conocida.

Si las mayores experiencias fueron buenas, se buscará a quien me despierte emociones saludables. Si hubo emociones dolorosas, se buscará también a quien sea capaz de hacernos sufrir y odiar en silencio, a veces hasta morir. ¡Entonces, maltrate a sus hijos, o déjese maltratar, que ya sabe las consecuencias!