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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

El informe de este organismo resalta que "al cierre del ejercicio 2012, más de 200 millones de personas en todo el mundo estaban sin trabajo, y en algunos países del sur de Europa, más de la mitad de los jóvenes no pueden encontrar empleo". No dice, por pudor, que en varios países europeos hay quienes han reemplazado los supermercados por los tachos de basura y que miles de personas morirán, inexorablemente, por falta de atención médica o por imposibilidad de comprar las medicinas necesarias. Un drama insólito en un mundo de abundancia y asombrosos logros tecnológicos. A quienes les aterra aceptar el fracaso de un modelo que transformó economía y finanzas en un casino creen que hemos vivido sobrepasando nuestros medios y evitan aceptar la responsabilidad que tienen en esta crisis que, como mínimo, se prolongará hasta el 2018. Entre ellos, los administradores de las finanzas que inventaron cuanto truco estuvo a su alcance para multiplicar sus ganancias, para luego ser premiados con salvatajes que financió el conjunto de la población. Ya, como lo advertíamos, el malestar social comienza a manifestarse en estallidos esporádicos que las democracias corporativas reprimen sin el menor escrúpulo y sin que la prensa –que se espanta de cualquier expresión teóricamente antidemocrática fuera del sistema– condene enérgicamente estos abusos.