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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así, tenemos que Evo Morales y Cristina Fernández están siguiendo los pasos de Hugo Chávez, expropiando empresas privadas para formar entes estatales que serán manejados por sus partidarios y allegados, los cuales, sin duda alguna, los dejarán totalmente quebrados cuando terminen su mandato.

Así, los bolivianos ya están viendo en el horizonte el fantasma de los apagones mientras que los argentinos ya se están haciendo a la idea que las colas para nafta serán mucho más largas en un mercado en el cual el combustible será cada vez más escaso.

En nuestro caso, esa anacrónica tendencia se refleja en la declarada intención de Humala de despilfarrar el dinero de todos los ciudadanos involucrando a Petroperú en inversiones de riesgo al permitirle retornar a la exploración. Asimismo, asociándolo a un gasoducto cuyo costo de inversión se triplicó de la noche a la mañana el mismo día que anunciaron que el Estado estaba interesado.

Por otro lado, circulan por el Gobierno propuestas absurdas como exigirle visa a todos los turistas –con lo cual lo único que logran es ahuyentarlos– solo por el deseo de algunos burócratas de tener presupuestos más abultados.

Finalmente, algunos oficialistas parecen estar desesperados por suicidarse repitiendo la desastrosa reforma agraria de Velasco que destruyó el agro y mandó a la pobreza a millones de peruanos.

Afortunadamente, el gran problema que tienen las modas retro es que duran poco porque, como la gente ya las conoce, la novelería reciclada solo aguanta un rato y los consumidores se aburren rápido. Igual le ocurre al electorado con políticos poco imaginativos o nostálgicos que sacan de debajo de la almohada ideas trasnochadas que ya han fracasado y que han costado muy caro.