Foto: Nancy Dueñas.
Foto: Nancy Dueñas.

Iván Miranda,TenistaAutor: Gonzalo Pajaresgpajares@peru21.com

Es instructor de tenis, está casado y tiene un hijo de ocho meses. Iván 'Chino' Miranda acaba de retirarse. Aquí rememoramos su vida y sus logros deportivos.

Empezaste a jugar con tu papá y tu hermano. Pronto les empezaste a ganar. ¿Eras más talentoso o más esforzado que ellos?Creo que todo suma: el talento, las condiciones técnicas, la disciplina, la responsabilidad, las ganas de superarse. No solo basta saber usar una raqueta.

Eras un buen alumno en el colegio, ¿no?Sí, lo era, hubiese destacado en los estudios, pero decidí dedicarme al tenis. Influyó en esto mi padre, quien quiso ser un jugador profesional pero no pudo. Soy como mi padre, heredé su personalidad: reservado, no muy sociable, pero bastante disciplinado.

A los 13 años decidiste ser un tenista profesional. ¿Te hubiese gustado tener 10 centímetros más?Antes que tener diez centímetros más, me hubiese gustado tener un prototipo más atlético. Hoy el tenis es muy exigente y tiene que ver mucho con lo físico y con la potencia. Ser más alto te permite tener mayor alcance sobre las bolas y cubrir más zonas de la cancha y evitar el doble esfuerzo que, jugadores pequeños como yo, hacemos. Ahora, que uno sea bajo no significa que no pueda ser bueno. Eso sí, uno debe trabajar más duro y buscar otros recursos que sirvan para compensar las diferencias de tamaño y potencia.

¿En el tenis puede haber un Messi, es decir, un jugador pequeño que logre ser el mejor?Claro, pasó con Michael Chang, el estadounidense que llegó a ser número 1 del mundo. Acá Jaime Yzaga era estupendo y solo media 1.68 m. Aunque no lo vi jugar en vivo, Jaime es mi amigo, fue el capitán de la Copa Davis con el que llegamos al Grupo Mundial. Es un líder y nos entrenó muy bien. Nunca lo enfrenté pero entrenábamos juntos.

¿El logro más importante de tu generación fue llegar al Grupo Mundial de la Davis?De todas maneras. Mis mejores partidos fueron jugando por Perú. Ha sido el logro más importante del tenis peruano. No lo pudieron hacer ni Yzaga, ni Arraya, ni Aramburú. La verdad es que, además de tener un gran equipo, tuvimos la suerte de jugar con rivales más accesibles. A ellos les tocó Australia y Dinamarca; nosotros ganamos la clasificación frente a Bielorrusia y de locales.

En uno de aquellos encuentros, Horna hizo uno de los puntos más bellos que he visto.Es verdad, se tiró en una jugada decisiva para ganar el partido. Lo curioso es que yo no lo pude ver porque estaba calentando, pues si Lucho no ganaba su encuentro, en mis manos recaía la responsabilidad de la clasificación.

¿Cuál es la victoria más importante de tu carrera?El primer partido contra Bielorrusia, pues significó el primer paso para ganar la serie e ir al Grupo Mundial. Como sabemos, en la Davis cada punto es muy importante y, aunque el país tenga un gran jugador, este solo no basta para avanzar a otras fases. Un jugador solo hace dos puntos, pero, para clasificar, se necesitan tres. El otro suceso importante de mi carrera fue cuando gané mi primer torneo, en Salinas, Ecuador. Fue en 2001, tenía 21 años. Ese triunfo me dio un gran empuje para destacar.

Llegaste a ser 104 del mundo. ¿Qué faltó para que estuvieses dentro de los 50 primeros?Las causas fueron muchas. Con lo que tuve hice bastante. Se necesita financiamiento para entrenar, viajar. Cuando empecé no contaba con nada, solo con mi voluntad y la de mis padres. Tenía un primo que me prestaba dinero y, gracias a su ayuda, pude viajar y competir. Viajaba en buses, solo competía en Sudamérica, me hospedaba en casas de amigos. La carrera de tenista es cara, por eso muchos se daban por vencidos, porque no teníamos auspicios, apoyo económico. Yo me sacrifiqué y, por eso, estoy contento con lo logrado. Con un entrenador, con un psicólogo, con un mejor entrenamiento hubiera podido llegar más lejos.

Viviste un tiempo en Estados Unidos…Sí, al no haber mucha competencia aquí, me fui allá, donde obtuve dos becas, primero a los 13 y, luego, a los 17. Ambas estadías me hicieron ser mejor tenista, pero le faltó continuidad a estas estancias.

¿Hoy hay mejores condiciones para los tenistas?Sí. El IPD apoya más, se están promoviendo los padrinazgos, hay subvenciones, las empresas están colaborando pero, si se quiere llegar al profesionalismo con lo que tenemos hoy no basta. El tenis no recibe ni el 5% de lo que le dan al fútbol. Pero, más allá de que uno se haga profesional, jugar tenis ayuda a ser disciplinado, te mejora la salud, te aleja de los vicios, te hace competitivo, te puede llevar al éxito y hasta te puede ayudar a ganar becas de estudio, pues muchas universidades –sobre todo de EE.UU.– buscan deportistas calificados. El tenis te hace mejor persona.

AUTOFICHA

- Nací en 1980, en La Victoria. Empecé a jugar a los seis años. Tengo un hermano mayor. Ambos íbamos al trabajo de mi papá: él era instructor de tenis. Así empecé.

- A mi papá le empecé a ganar cuando tenía 13 años; a mi hermano, a los 10. Fui un buen alumno, podría haber destacado, pero elegí el tenis.

- He vivido en El Agustino y en Santa Anita. Aquí desarrollé mi personalidad. Mi abuelo materno era chino, teníamos un chifa en El Agustino, era muy bueno.