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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Incluso, el valor que se le atribuía a la palabra de un banquero o de un político era el principal activo con el que contaba.

Lamentablemente, no parece que se le dé mucha importancia al valor de la palabra en la actualidad. Incluso, es cada vez más frecuente que figuras públicas mientan descaradamente o sean económicas con la verdad, sin ruborizarse al hacerlo ni preocuparse del daño que ello le puede causar a su credibilidad.

Así, tenemos que, el día de ayer en la tarde, el presidente Ollanta Humala dijo que iba a escuchar y evaluar todas las diversas posiciones que existen sobre la reforma del Sistema Privado de Pensiones antes de tomar una decisión final, lo cual parecía perfectamente válido.

Sin embargo, para sorpresa de todos, hoy aparece la ley promulgada en El Peruano. Con lo cual son innumerables las interrogantes que nos planteamos. ¿Se había olvidado el mandatario de que ya la había firmado cuando hizo ese comentario? ¿Se ha publicado sin que el proyecto de ley haya sido firmado? ¿Realizó anoche el presidente, al regresar a Palacio, un análisis en profundidad de un proyecto tan complejo y que el Parlamento recién le había enviado, descartando en el acto las innumerables opiniones técnicas que existen al contrario? O es que, simplemente, nos estaba meciendo para salir del paso.

En todo caso, cada uno optará por alguna de las probables respuestas a todas las preguntas que se podrían levantar para tratar de explicar las razones para la declaración del mandatario. Pero lo que es innegable es que, ante esa ligereza, el valor de sus palabras se ha devaluado y la población tendrá, ahora, un motivo adicional para dudar cada vez que Humala haga un comentario. Un líder sin credibilidad arrastra un pasivo muy pesado. Debería tener más cuidado.