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Israel y Manuela eran enamorados. Se conocieron hace varios meses en una fiesta en la casa de unos amigos. Según él, fue amor a primera vista. Según ella, todo fue un proceso. A los tres meses de relación, Manuela decidió que era tiempo de que él conociera a su familia. Él, encantado, aceptó e, incluso, llevó un vino el día en que conoció a su futuro suegro.Israel quedó maravillado. Sin embargo, los padres de su novia no sintieron lo mismo. Cuando terminó la reunión, ellos le prohibieron a su hija que lo siguiera frecuentando porque, según dijeron, no tenía grandes aspiraciones en la vida y parecía un tipo conformista y simple que, a sus 28 años, se limitaba a trabajar donde no le pagaban mucho y, además, tenía un aspecto descuidado.Manuela se sintió muy triste. A sus 25 años, sabía que sus padres no podían obligarla a dejarlo ni prohibirle salir, pero quería que se llevaran bien pues tenía planes de casarse con él y formar una familia.Pasaron los días y el resentimiento de los padres hacia Israel creció. Es más, el sentimiento de rechazo se extendió también hacia sus tíos, primos e, inclusive, sus amigos.Ella no sabía qué hacer. Pensaba que Israel no era un mal muchacho. Era profesional y decente. Nunca había tenido problemas con nadie. Finalmente, Manuela, harta y cansada de discutir constantemente con su familia por el mismo motivo, decidió irse a vivir con el amor de su vida.Desde ahí visitaba menos a sus parientes. Con el transcurrir del tiempo perdió el contacto con ellos. Sus padres siempre culpaban al joven del distanciamiento con su hija.

¿QUÉ HACER?La psicóloga María Herrera recomienda que, en estos casos, lo mejor es hablar con la familia de una forma clara para solucionar el problema.

"La comunicación es básica, sobre todo si se trata de tus padres. Es usual que ellos sientan un poco de celos, en cierto grado, porque creen que perderán a su hija o a su hijo por el amor de una mujer o de un hombre. Sienten que perderán su espacio, pero no es así", asegura la especialista.

Por ello, es necesario que les den un tiempo a sus familiares para que conozcan a su pareja. Tal vez deban pasar más tiempo juntos para que, de esta manera, sepan con quién se está relacionando su hija o hijo y, así, evitar discusiones futuras.

DATOS

- Si sientes que las trabas que ponen tus parientes exceden los límites de lo razonable, hazte respetar sin llegar a la discusión.

- Date un tiempo para pasarla con tu familia. No le dediques cada minuto a tu pareja. Es posible que tus padres o hermanos sientan que los estás dejando de lado.