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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

El presidente de la Reserva Federal dijo que en enero habrá un aumento automático en los impuestos y un recorte del 3% en el gasto público. Además, como indica la lógica, subirá el impuesto que pagan los más ricos y ese dinero se invertirá en la reforma sanitaria propuesta por Obama, que a muchos republicanos les causa un espanto semejante al que provocaría una invasión de alienígenas. Y he aquí un punto importante: tan conservador es un sector de la sociedad gringa que cambios casi sencillos para otras culturas, a ellos les hace evocar el apocalipsis.

EE.UU. seguirá creciendo alrededor del 2% –que es su límite para crear empleo– y, dada la recesión europea y la disminución de la velocidad en el crecimiento asiático, no se adivina aún qué milagro producirán los tiempos mejores que anuncia el mandatario reelecto.

Imagino que no será la finalización de las guerras, imprescindibles para alimentar la industria de los armamentos, ni tampoco una política más altruista con los países del Tercer Mundo. Tampoco creo que se trate de ofrecerle disculpas a la naturaleza y reorientar la matriz productiva hacia energías menos contaminantes. Nada de eso ya que, junto con la desocupación, es un tema central para EE.UU. –y el resto de la humanidad– y será el motor que alimente la mejoría prometida. Lo ideal es no ilusionarse y asumir el rol escéptico que gran parte de los pueblos del planeta tiene para con sus gobernantes.