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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Estas imágenes nos vienen a la mente porque el mea culpa de Humala en materia de seguridad ciudadana es, en principio, lo único evidentemente positivo del cambio de gabinete. Un tema en el cual se esperaba mucho del mandatario ha terminado siendo uno en el que está más desaprobado, y la inseguridad se ha convertido en el principal problema para la mayoría de los peruanos.

Así que el reconocimiento del fracaso ya es, de por sí, un gran paso. Sin embargo, no queda claro cuál es el plan que estarían implementando ni quién estaría a cargo.

En realidad, en el gabinete hay una fuerte presencia de abogados, e Interior está a cargo de un 'experto' penitenciario, por lo que es probable que cualquier propuesta para mejorar la seguridad se orientará más a reformas legales de largo plazo antes que a un programa que sea rápido, efectivo y práctico.

Ojalá en esto último estemos equivocados e, incluso, que nos sorprendan actuando, como sería si es que implementan las recomendaciones del grupo de trabajo parlamentario. Estas van desde una fuerte inversión en equipamiento y comisarías, pasando por un aumento de 30 mil efectivos policiales, hasta la concesión de penales. Solo faltó incluir una reforma del trabajo de la Policía para poder darle un sesgo más 'comunitario'.

Si bien no existe una fórmula mágica, esas sugerencias son un buen comienzo ya que están en línea con las experiencias exitosas en otras partes, donde se ha logrado reducir los índices de criminalidad, que es, al final de cuentas, lo único que le interesa al ciudadano.

En todo caso, la falta de alguien claramente preparado en el gabinete para poder liderar una cruzada que libere de la inseguridad a los peruanos obliga al mandatario a tener que asumir personalmente el liderazgo.