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Lucía de Althaus, Opina.21Un niño está jugando tranquilo en casa con la cuidadora, y cuando llega la mamá, se pone a llorar y a quejarse por todo. En el colegio se porta de maravilla y come de todo; en casa, todo es una constante negativa. Estas son escenas comunes que nos hacen preguntarnos: ¿por qué solo con nosotras, las mamás, se portan mal? La respuesta suele ser simple: la madre es la persona de mayor confianza para el niño. Ante ella se atreve a quejarse, ya sea porque ella estuvo ausente y la extraña, o porque está fastidiado por algo que le pasó. Los niños necesitan un "continente" donde puedan depositar sus miedos y angustias, y lo harán en donde se sientan seguros y protegidos. Por eso, es indispensable responder con tranquilidad y paciencia, sin pensar que lo hacen solo para fastidiarnos. Y si lo hacen solo por eso, también nos toca recibirlo y ponerlo en palabras ("entiendo que estás molesto porque no he estado todo el día"). Quizás después de recibir sus quejas, se calmará y podrán tener un encuentro más agradable.