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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Hoy leo un juicio de Karl Whelan, economista del University College Dublin, quien cree que "la carga de recapitalizar los bancos insolventes o las adquisiciones deficitarias de bancos solventes va a caer sobre los ciudadanos españoles". Por su parte, el columnista Mike Whitney aconseja preguntarse: "¿Servirá realmente para algo?". Opina que ese dinero, que equivale a más del doble de las abundantes reservas internacionales del Perú, quizá "consiga mantener los mercados en estado de efervescencia hasta mediados de semana, en que empezarán a cundir los temores sobre las elecciones griegas del 17 de junio". No más que eso, lo cual no es mucho teniendo en cuenta la cifra invertida, que no solo no arreglará los mayores problemas de la Eurozona, sino que ni siquiera los abordará.

"El objetivo del rescate –dice Whitney– es apuntalar a los bancos insolventes para evitar otra catástrofe tipo Lehmann Brothers". Y redondea: "Los 100 mil millones de euros no aumentarán la competitividad, ni estimularán el crecimiento, ni reducirán el desempleo, ni reforzarán la integración política y fiscal. De hecho, la ratio de la deuda de España con relación al PIB se ampliará debido a la nueva carga asumida. Eso significa que los trabajadores de España soportarán condiciones más duras durante un periodo más largo de tiempo para poder pagar estas obligaciones". Además, los bancos españoles tienen un descubierto de más de 300 mil millones de euros en el sector inmobiliario, de los cuales 180 mil millones son 'problemáticos'.