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Fritz Du Bois,La opinión del directorHace poco entrevistamos a un joven profesor del VRAE que detalló con claridad la importancia fundamental de su labor en forjarles un futuro prometedor a los alumnos a su cargo.

Incluso, luego de los desmanes propiciados por 'profesores' ideologizados en Cajamarca y en Puno, así como en otros lugares, es realmente refrescante y esperanzador conocer de maestros motivados, totalmente comprometidos con su trabajo, a pesar de estar en una de las zonas más abandonadas por el Estado.

Lo cual nos lleva, nuevamente, al gran problema de la educación pública peruana, que es el bajo nivel promedio del profesorado. Mientras no se cuente con un sistema que incentive y recompense a los buenos profesores, diferenciándolos de aquellos que no cumplen con su trabajo, nunca lograremos mejorar los actuales y pésimos resultados.

Por tanto, no es sorpresa que uno de los puntos más bajos del Gobierno en su primer año sea el sector Educación, el cual no solo se ha estancado, sino que está siendo copado por el sindicato. Solo queda esperar que la situación mejore y se beneficie de un cambio que le imponga un giro dramático.

Por otro lado, lo que no parece importarles a los radicales que se han entornillado en la cúpula del Sutep en los últimos 40 años es que, así como algunos maestros dejan una huella para que los niños a su cargo la sigan por toda su vida, hay muchos que causan tal daño en el alumnado que este nunca logra superarlo.

Más aún, no es solo que la mayoría sale semianalfabeta luego de 12 años de colegio, sino que la falta de interés de los profesores también se refleja en violentos actos de bullying a diario. Nunca hubiera ocurrido en el aula de Walter Velázquez, en el VRAE, que un niño de 8 años quede traumado después de ser brutalmente agredido por sus compañeros de tercer grado. El buen maestro hace toda la diferencia. Es por ello que se debe retomar la reforma del profesorado.