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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

La gigantesca empresa se vio obligada a cerrar los ocho restaurantes que mantenía abiertos en las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra. Se trata del segundo país latinoamericano, junto con Cuba, que no tendrá McDonald's, y el primero en el mundo donde la empresa cierra por tener sus números en rojo vivo durante más de una década. El impacto es tan grande que se ha grabado un documental que lleva por título ¿Por qué quebró McDonald's en Bolivia?, donde se intentan explicar las razones de este fracaso. El documental, en el cual opinan cocineros, sociólogos, nutricionistas, educadores e historiadores, coincide en señalar que el rechazo no es a las hamburguesas ni a su gusto. El rechazo está en la mentalidad del consumidor boliviano, que no se adapta al concepto 'fast-food'. En Bolivia se conserva el concepto de la cultura gastronómica tradicional, en donde "el rito de la comida empieza desde decidir qué se va a comer, así como ir al mercado a comprar los ingredientes, convivir mientras se preparan los alimentos, ver la forma en que estos se presentan y la manera en que se sirven. La comida para ser buena requiere, además de gusto, esmero e higiene, la sazón que solo se logra de calidad con mucho tiempo de preparación. Cualquier alternativa que se oponga al 'fast-food' debiera ser mejor para la salud que esa meteórica ingesta de chatarra. Y una curiosidad suplementaria: en un país cuyas autoridades dudan del mercado, este le ha propinado un fulminante KO a una de las multinacionales del mal comer más poderosa del planeta.