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Lucía de Althaus,Opina.21quererteatiperu21@gmail.com

Dando una conferencia sobre el desarrollo emocional en los niños de 0 a 3 años a un grupo de odontopediatras, me confesaron fastidiados que la mayor dificultad que enfrentan diariamente es trabajar con niños con clara ausencia de límites. Niños que pegan, gritan y dominan a unos padres temerosos y llenos de culpa. Padres incapaces de imponer orden cuando el niño se descontrola y falta el respeto. Padres que exigen que dopen a sus hijos para que el dentista los pueda curar, ya que ellos no pueden controlarlos.

¿Por qué es tan difícil establecer límites básicos en estas épocas? Pensemos que las normas básicas de un hogar son como una carretera. Uno no puede salirse de ella porque si no sucede un accidente. Sin embargo, en ella uno puede parar, dar la vuelta, retroceder, frenar, etc. Hay posibilidad de movimiento, de flexibilidad, incluso para ir modificándola a lo largo del tiempo. Pero es una línea organizadora dada por los padres quienes, con mucho amor, escucha y comprensión, pueden también tener la última palabra. Firmeza y comprensión pueden ir de la mano.