Foto: Rochi León.
Foto: Rochi León.

Roberto Moll,ActorAutor: Gonzalo Pajares.gpajares@peru21.com

Formado en el teatro, Roberto Moll saltó a la fama por su papel de un profesor enamorado de su joven y díscola alumna en Carmín, la telenovela de Luis Llosa. Luego regresó a vivir en Venezuela, donde fue parte del boom de las telenovelas llaneras. Hoy se mueve entre el Perú y Venezuela. Estos días es Van Helsing, el cazavampiros de Drácula, la versión teatral de la obra de Bram Stoker que se presenta en el teatro La Plaza (Larcomar, Miraflores). Anuncia pronto retorno para trabajar con Roberto Ángeles, Chela de Ferrari y Efraín Aguilar.

Lo conocemos por la televisión, pero es un hombre de teatro…Todo empezó en 1965, en el Leoncio Prado, donde fui presidente del Club de Teatro. Luego estuve, hasta 1976, en la Compañía de Elvira Travesí, donde hicimos montajes hermosos y algunas telenovelas. Diez años antes de hacer Carmín me integré a Rajatabla, de Venezuela, uno de los grupos de teatro más importantes de América Latina, que se caracterizó por sus audaces puestas en escena. Lo dirigía Carlos Giménez, un argentino, y su elenco era internacional: un actor por cada país de América Latina y hasta había españoles. Allí hice Bolívar, La muerte de García Lorca, Macbeth, etcétera. Actuamos en más de 32 países, incluidos la Unión Soviética, Inglaterra, EE.UU., Islandia. Después de una gira fui invitado por Luis Llosa para hacer Carmín.

¿No lo miraron mal sus amigos del teatro?Recuerdo que era 1984 y era un purista. "No", le dije a Luis Llosa, "yo ya no hago telenovelas". "¿Por qué?", me dijo. "Porque he comprobado que es un género menor. Vengo de hacer Hamlet en 32 países del mundo. ¿Cómo me vas a meter a un set de televisión a coquetear con un chiquilla? ¿Qué es eso? (risas)". Llosa me respondió que yo no tenía razón, que le diera un argumento válido para rechazar las novelas… y me convenció.

¿Valió la pena aceptar el papel que le ofreció Llosa?Sí. Fue un refrescarme, volver al mundo de la telenovela y aplicar todo lo aprendido en mi vuelta por el mundo en el profesor Mariano Tovar, mi personaje en Carmín. Se desató una 'carminomanía'. Cuando terminé de grabar Carmín, regresé a Venezuela para hacer teatro, pero Radio Caracas Televisión me contrató y con ellos hice 24 telenovelas, entre ellas Cassandra, Abigail, Cristal, etcétera. Lo curioso es que estas novelas fueron vendidas a muchos países del mundo, y la fama vino a mí, que vivo en una casa en el bosque, apartado del mundo. Y me fui allí porque, después de tantos personajes, de tanta vida agitada, necesitaba silencio, estar conmigo mismo, más cerca de Dios.

Usted es cristiano…Sí, pero no religioso, porque las religiones son el opio de los pueblos. Yo converso con Dios sin intermediarios, y estoy convencido de que el Espíritu Santo vive en mí.

Usted era predicador en las cárceles y así conoció a Hugo Chávez…Era 1992. Chávez, con la intelectualidad del Ejército venezolano, quiso dar un golpe de Estado pues había mucha corrupción. Los políticos se robaban los recursos del país y todo se lo llevaban fuera. Chávez tiene una clara noción de soberanía: no se puede abrir el país para que vengan de fuera a robar tus riquezas, riquezas que están allí para que los nacionales vivan mejor, no los extranjeros.

Fue a convertir a Chávez y terminó convertido por él…No, no, no. Yo considero que Jesucristo es el primer socialista del mundo. En el mundo, solo el 1% son banqueros y ellos han comprado a los políticos. Esta situación es una bomba de tiempo, va a explotar.

Chávez es el encargado de solucionar estos problemas…Chávez no manda en Venezuela, allí hay 40 cerebros trabajando en transformar la riqueza del petróleo en beneficios para la gente: a quienes viven en los cerros se les ha dado vivienda, la educación y la salud son gratis, los alimentos se venden a precios ínfimos. Todo esto sacó roncha en los sectores a quienes les gusta explotar a la gente.

Si les dan todo, ¿cómo evita el conformismo?Eso no ocurre. Además, no les están regalando nada porque la riqueza les pertenece a todos, el petróleo viene de su subsuelo. Algún día entenderemos aquí que el oro de nuestro suelo es de todos los peruanos y no de las mineras.

Ahora es Van Helsing, un cazavampiros…Como tengo 64 años, he dejado las telenovelas porque, entre otras cosas, la gente quiere actores jóvenes en pantalla. Chela de Ferrari me llamó y me convenció de estar en Drácula cuando me dijo que su fuente era el libro de Bram Stoker, pues el tema del vampirismo se ha prostituido, se ha simplificado, y yo huyo de lo superficial. En la obra, felizmente, hemos conseguido un montaje sólido, de altura y con un lenguaje poético. Aquí se está haciendo teatro con una calidad inmensa, como el que se monta en las grandes capitales del mundo: Londres, Nueva York, Madrid, Buenos Aires.

AUTOFICHA

- Mi primera escuela teatral fue en el Leoncio Prado, donde tuve como maestro a José Castro Pozo. Él me enseñó desde cómo se camina hasta cómo se respira.

- Gustavo Bueno fue mi compañero en la escuela, donde hacíamos cosas circenses. En La ciudad y los perros está hablando mal de mi colegio (ríe).

- Estudié en el TUC, donde conocí a Édgar Saba, a Luis Peirano. Yo ya hacía televisión y muchos me veían mal. "Uy, viene de la tele", decían. Felizmente, esto ya no pasa.