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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Por ejemplo sería bueno preguntarse quién será el beneficiario de la película o de los dibujos que se burlan del profeta Mahoma.

Quienes imaginen que esas imágenes expresan el triunfo del principio de libertad de expresión deben tener un pobre concepto de dicho principio. La libertad de expresión comporta una inmensa responsabilidad pues, cuando pasa por los medios, se universaliza. Así, puede llega a confines donde quienes reciben el mensaje quizás no estén provistos de un espíritu crítico que les permita asimilarla, y pueden sentir que sus creencias, por solidez histórica, no pueden ser afectadas por lo que digan quienes de ellas poco o nada conocen si es que algo conocen. No causa reacciones populares violentas en los países islámicos y, en consecuencia, no hay muertes absurdas, el hecho de que Occidente opine sobre la situación de la mujer en dichos países o condene la burka o cualquier otro tipo de velo. En el nivel de la crítica intelectual, fundamentada, seria, se dan discusiones que quedan en ese nivel. Lo peligroso es excitar a las multitudes ligadas emocionalmente a su religión, burlándose de símbolos sagrados para los creyentes. Nadie tiene derecho a hacerlo pues entre la libertad de expresión y la burla existe una distancia equiparable a la que existe entre un apretón de mano y una cachetada. Creo que detrás de estas burlas pululan mercaderes de armas, naciones a quienes conviene la guerra y un grupo de tontos útiles que buscan ganar plata y fama.