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Nano Guerra García,Opina21nanoguerra@somosempresa.com.pe

Lo único que hay es la antigua visión de normas para "proteger a obreros y empleados", cuando el mundo del empleo ha cambiado radicalmente.

De esta manera, la nueva norma, ya no involucra a la mayoría, pues es una minoría la que tiene empleo fijo y está en condición de dependiente. Para el que emprende y el auto empleado no hay normas pensadas y somos la mayoría en el Perú. Pero además, con la visión del siglo XIX la doctrina que alimenta el debate piensa en un derecho laboral protector del más débil (el obrero), cuando debe hacerlo al que inicia un negocio, quien muchas veces termina protegiendo con su pequeña empresa a un grupo de familiares o de paisanos. ¿Qué ley protege a ese emprendedor que muchas veces sufre el abuso del mismo Estado?

Pero no se fortalece además a los sindicatos, ni se les da un rol moderno en el que puedan promover la competitividad, pues solo se quedan en la transacción que muchas veces sirve únicamente para privilegios. Por si fuera poco, los empleadores y algunas corporaciones se preocupan por los sobrecostos laborales y no piden una visión de aumento de productividad que es, en realidad, la mejor protección. Miran la protección y no la competitividad.