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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

La misma permite al Gobierno negar el derecho a un proceso judicial imparcial a todos los que determine que son terroristas o simpatizantes –incluidos ciudadanos estadounidenses– y mantenerlos en detención indefinida. La legislación autoriza, además, el uso de las Fuerzas Armadas para detener a cualquier civil en cualquier parte del mundo.

La ambigüedad del texto legal pone a todos en situación de riesgo, incluidos –especialmente– activistas, periodistas o intelectuales que no coincidan con la visión paranoica que parece gobernar la administración de los EE.UU., la mente de sus políticos y la de no pocos de sus ciudadanos. Felizmente, la porción sana, o no incluida en el interior de los intereses corporativos de esa nación, ha formulado una demanda de inconstitucionalidad contra dicha ley. Entre los firmantes figuran Noam Chomsky, el filósofo político Cornel West, Daniel Ellsberg, el Premio Pulitzer Chris Hedges y otras personalidades.

Hedges afirma que si esta ley no es frenada, las autoridades tendrán el poder de detener a cualquier ciudadano que no se subordine al estado corporativo y "permitirá al estado de seguridad y vigilancia marcar como terroristas a movimientos y manifestantes no violentos –junto con críticos sociales y políticos– que, en la imaginación del Gobierno, tienen cualquier huella de vínculo con Al Qaeda y 'fuerzas asociadas'". Con ello, argumenta, se generará un mayor clima de sospecha y temor entre esta sociedad y se suprimirá aún más la disidencia.