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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así, hemos tenido dos casos muy sonados en los cuales las personas reaccionaron ante asaltos de criminales, quienes terminaron llevando la peor parte.

Ahora estamos frente a la indignación de ver que uno de ellos –un joven universitario que era frecuentemente asaltado en una zona del Centro que tanto la Policía como los serenos han abandonado– está encarcelado bajo un absurdo concepto de 'proporcionalidad' al haber usado un arma de fuego para enfrentar el asalto que, cuchillo en mano, intentaron dos avezados con prontuario.

Lamentablemente, la tendencia de los magistrados siempre es hacia el facilismo. Conlleva menos riesgo de ser cuestionado en el 'mundo legal' el lavarse las manos como Pilatos y mandar a prisión al involucrado –donde corre el riesgo de ser asesinado– que asumir la responsabilidad de aceptar el legítimo derecho a la defensa que tiene quien es atacado.

Por otro lado, en el 'mundo real', el peruano está cada día más desamparado ante una ola de criminalidad que ha hecho que la mayoría sienta que vive virtualmente sitiada. Por lo que es seguro que se darán cada vez, con más frecuencia, este tipo de casos.

Por ello, consideramos que el Poder Judicial tiene necesariamente que darle el beneficio de la duda al que es atacado y no se le puede penalizar de antemano arrestándolo. Incluso, el camino que han adoptado implica poner la justicia del lado del delincuente y no del ciudadano.

Más bien, lo que deberían hacer las autoridades, en general, es implementar con urgencia un ataque frontal contra la delincuencia. Porque, de no hacerlo, el siguiente paso –si la seguridad se sigue deteriorando– será que la gente empiece a tomar la justicia con sus propias manos. En ese momento tendremos 'justicieros' rondando y asumiendo la función que no cumplió el Estado.