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Fritz Du Bois,La opinión del directorLos británicos siempre dicen que los dos requisitos indispensables para ser ministro de Estado son tener criterio y un par de manos seguras, es decir, que no le tiemble la mano. Cualquier otro requerimiento que un candidato no cumpla, desde conocimiento hasta experiencia en el sector, puede hasta cierto punto ser compensado si se está bien asesorado.

Desafortunadamente, en el caso del ministro Villena ha quedado claro que no tiene los requisitos para el cargo. Incluso, el lamentable incidente que protagonizó en el aeropuerto de Arequipa pudo haber sido solucionado con una disculpa pública inmediata y con las compensaciones del caso a los trabajadores afectados. Así, al menos, hubiera dado muestras de cierta capacidad para afrontar un momento complicado y al reconocer que se había equivocado.

Sin embargo, hizo todo lo contrario, negó inicialmente el incidente y, luego, ofreció disculpas a las mujeres peruanas por una agresión que, según él, no existió, por lo que entonces uno se pregunta: ¿De qué se está disculpando? El asunto no ha podido ser peor manejado.

Por otro lado, está en riesgo mucho más que el futuro del funcionario involucrado. El principal impulsor del crecimiento es el dinamismo de una clase media que está emergiendo debido a que el empleo adecuado se ha duplicado en los últimos siete años. Esto último gracias al mercado y a pesar de una legislación laboral de espanto. Si bien nadie espera que este gobierno flexibilice el régimen de trabajo, sí sería un suicidio político interferir con el aumento del empleo empeorándolo.

Por lo que, si después de este incidente, las cúpulas sindicales logran colocar en la cartera a uno de sus dinosaurios, los agredidos serán no solo los empleados del aeropuerto, sino todos los peruanos. Así que Villena, en lugar de aferrarse al cargo, debería de estar preocupándose por contar con un sucesor adecuado.