TRAGEDIA. En un primer momento, el parricida acusó a su madre, pero luego confesó el homicidio. (José Caja/USI)
TRAGEDIA. En un primer momento, el parricida acusó a su madre, pero luego confesó el homicidio. (José Caja/USI)

Redacción PERÚ21

redaccionp21@peru21.pe

Una discusión entre padre e hijo acabó en tragedia. Roberto Estelo Sulca, de 21 años, mató a puñaladas a su progenitor, Armando Estelo Julca, de 65. Ocurrió en Santa Anita.

El hecho se produjo la tarde del domingo en la manzana G, lote 13 de la cooperativa Miguel Grau, lugar donde ambos vivían y en el que funciona una tienda.

Según la Policía, el homicida llegó ebrio a su casa cerca de las 7 de la noche. Fue directamente a su habitación e ignoró a la víctima.

Esta actitud enfureció a Armando Estelo, quien lo siguió hasta el cuarto, le tiró un puñete en la cara y le llamó la atención.

El muchacho se levantó y golpeó al agresor. En ese momento se inició una pelea que acabó cuando el joven se dirigió a la tienda, tomó el cuchillo con el que cortaban el queso y se lo clavó a su padre.

Alertada por los gritos, Soledad Sulca Pareja (45), esposa de Armando, corrió a la habitación y encontró la sangrienta escena.

De inmediato llamó a uno de sus cuñados que, con ayuda del parricida, llevó al herido al hospital Hipólito Unanue, en El Agustino. Pero fue tarde porque llegó sin vida.

Soledad Sulca fue detenida por la Policía pues se creía que ella había asesinado a su pareja en vista de que era constantemente maltratada por Armando. Incluso, su hijo la señalaba como responsable del crimen.

Las autoridades determinaron que el verdadero autor del homicidio fue Roberto Estelo, quien clavó 27 veces el puñal en el cuerpo de su padre.

Walter Chinchay, abogado de la familia, indicó que la mujer se hallaba en estado de shock. Según manifestó, el joven le dijo que sentía mucho resentimiento hacia Armando porque este nunca le prestó atención y lo trataba mal desde que era pequeño.

SABÍA QUE

- Al menos 15 años de prisión recibiría Roberto Carlos Estelo Sulca por el crimen, según manifestó a Perú21 su abogado, Walter Chinchay.

- El parricida, quien admitió el homicidio, realizaba trabajos eventuales. No estudiaba.

- La víctima deja otro hijo menor de edad en la orfandad.

- Ni el fallecido ni el homicida presentan antecedentes policiales.