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Guido Lombardi,Opina.21glombardi@peru21.com

Nunca sostuve que "Chocano sí tuvo la intención de matar a Edwin Elmore y que fue al diario El Comercio con ese fin". No podría hacerlo porque estoy convencido de que la tragedia fue provocada por las malas artes de un periodista de apellido Rotalde (apañado por Clemente Palma) que mostró a Chocano, antes de su publicación –violando las más elementales reglas éticas–, un oprobioso artículo de Elmore en el que califica a Chocano de "vulgar impostor" y "tenor principal de la opereta bufa de nuestra vida republicana". A partir de la conversación telefónica entre ambos en la que Chocano pregunta: "¿Hablo con el hijo del traidor de Arica?", la guerra está declarada entre el poeta consagrado y el joven intelectual, pero aun así el desenlace no tendría que haber sido fatal. Por circunstancias que no viene al caso detallar, pero totalmente eventuales, Chocano y Elmore coinciden en el "hall" de El Comercio donde luego de un confuso incidente en el que Elmore lo abofetea, este extrae un revólver con el que dispara contra su agresor, una sola vez.

Lo que dije es que Chocano se negó a considerar el indulto que le ofrecía el presidente Leguía. Según Luis Alberto Sánchez, desde el Hospital Militar, dirigió una tajante carta a su defensor. En ella decía: "Es inútil que se piense para nada en el indulto. Resuelto estoy a no aceptarlo. Bien sabe usted que el indulto es perdón; y yo no lo acepto de nadie que no sea Dios. O la Amnistía tal y como queda justificada en la Enciclopedia Jurídica, o nada."

No hay entonces, en este terreno, discrepancia alguna, por el contrario, creo que mi amigo Javier podrá disfrutar de un pequeño verso de Chocano que parece haber aplicado a lo largo de su vida: "los gorriones vuelan en bandadas/ en tanto que las águilas van solas".