Los peritos de la Dirincri llegaron al lugar para establecer las causas del siniestro en Chosica. (Luis Gonzales)
Los peritos de la Dirincri llegaron al lugar para establecer las causas del siniestro en Chosica. (Luis Gonzales)

La escena era sobrecogedora. Los 14 cadáveres regados, el desorden y el caos que se halló en el lugar, reflejaban la magnitud del pavoroso incendio ocurrido la madruga de ayer en el centro de rehabilitación Sagrado Corazón de Jesús, en Chosica.

El infierno empezó aproximadamente a las 3:45 de la mañana en el local ubicado en la calle Camino Real, manzana A, lote 9, en la cooperativa de vivienda San Alberto.

Dentro del inmueble habían 17 personas, de este total, 14 estaban en la construcción principal, mientras que el administrador y un interno que sufre de autismo dormían en dos pequeños cuartos construidos al fondo de la casa.

DESESPERACIÓNSegún el parte policial, el paciente Luis Alberto Zevallos Monteagudo, de 46 años, descansaba en su cama cuando sintió el calor de las llamas y el humo. Salió desesperado y pudo salvar su vida.

Él habría sido quien despertó a Carlos Tapia Vargas, responsable del centro, y quien trató de ingresar a salvar la vida de los otros 14 hombres. Sin embargo, sufrió quemaduras de primer y segundo grado que le impidieron cumplir su propósito.

Además, el hecho de que existieran candados en las puertas y barrotes en las ventanas hizo imposible que los internos lograran escapar para salvar sus vidas.

Los vecinos, por otro lado, al escuchar los gritos desesperados y ver las llamaradas, alertaron a los bomberos, quienes solo contaban con una cisterna.

"Trataron de controlar el siniestro, pero el agua se acabó y tuvieron que regresar a su compañía para cargar más líquido. Cuando volvieron al centro terapéutico, el fuego se había reavivado", expresó una vecina.

Entre tanto, los más de 10 agentes de la comisaría de Chosica que llegaron al siniestro no pudieron ingresar a la vivienda por recomendación de los bomberos. Recién a las 7:30 de la mañana pudieron entrar para rescatar los cuerpos calcinados.

SE INVESTIGATanto para los bomberos como para los policías a cargo de las investigaciones, las causas del fuego son materia de investigación. Los hombres de rojo indicaron que se habría iniciado en la cocina, en el primer piso.

Una de las versiones de los familiares de las víctimas fue que el responsable sería un adolescente, que ingresó hace una semana a rehabilitarse. Él habría prendido un colchón como protesta porque no lo dejaban salir.

TODO EN REGLAHasta el centro terapéutico llegó el alcalde del distrito, Luis Bueno, quien indicó que este lugar sí tenía autorización de funcionamiento, así como certificado de Defensa Civil y recategorización de la Dirección de Salud.

El burgomaestre indicó, además, que la última inspección fue realizada por la Fiscalía Provincial del Delito de Lima, el 30 de enero de este año, dos días después de que ocurriera un incendio en el centro de rehabilitación Dios es Amor, en San Juan de Lurigancho, donde murieron 28 personas.

A las 10:00 de la mañana llegó la fiscal de Chosica, Ana María Cubas Longa, quien ratificó lo dicho por Bueno. Agregó que el caso era investigado por agentes de la División de Homicidios de la Dirincri y posteriormente ordenó el levantamiento de los cadáveres.

LAS VÍCTIMASAfuera del recinto, el panorama era terrible: decenas de hombres, mujeres y ancianos buscaban a sus familiares. Nadie les daba información.

Recién al mediodía, la Policía dio una lista preliminar de los fallecidos en el incendio. La identidad de las víctimas todavía no ha sido corroborada por los forenses.

Se trataría de Luis Fernández, Luis Siccha, Eduardo Portela, Marco Céspedes, Elio Minachay, Ever Soria, Jorge Salguero, Alberto Huaranga, Gustavo García, Georgio Postigo Borda y de los menores Aaron Mendoza Ganto (15), Luis Alfredo Minaya Gutiérrez (17), Jefferson Sequeiros Malqui (17), así como otro aun no identificado.

TENGA EN CUENTA

- Carlos Tapia Vargas y Luis Alberto Zevallos Monteagudo fueroninternados en el hospital de Chosica, donde se quedarán en observación.

- En el primer piso de la vivienda habría funcionado una imprenta en la que almacenaban material inflamable.