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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

También por el desagrado que me inspiran los revocadores. Para empezar, Marco Tulio Gutiérrez, cuyas torvas motivaciones se conocen. Pero él es solo un proxy de Castañeda, un alcalde regularón (muchísimo mejor fue Alberto Andrade), que borró con el escándalo de Comunicore las cosas positivas de su gestión.

Además, me sería imposible votar SÍ, junto a lo más retardatario de los transportistas que quieren que las calles de la ciudad sigan siendo la jungla que es hoy. Sentiría asco moral de votar SÍ junto a los de La Parada que contrataron a los delincuentes que masacraron a un policía y saquearon Gamarra.

Por el NO, en cambio, se han pronunciado ya dos patriarcas políticos: Luis Bedoya Reyes y Armando Villanueva del Campo. Estoy seguro de que Pérez de Cuéllar y Vargas Llosa también lo harán.

Han dicho NO también Alejandro Toledo, Lourdes Flores así como, en inusual coincidencia, voceros de la Confiep y de la CGTP.

Lo hacen por genuinas convicciones democráticas, pero también por defender Lima. Si revocan al Concejo Edil Metropolitano sería alcalde un candidato a regidor cuyo nombre y oficio desconozco. De allí habría que elegir a otro alcalde, también provisional, porque al año siguiente habría elecciones de nuevo. Tres años de parálisis para una ciudad al filo de colapsar.

Si el NO vence es muy importante que Villarán entienda que si no se la revoca, no va a ser por Fuerza Social y, menos aún, por sus dinosaurios aliados: Patria Roja y el Partido Comunista. Se quedaría porque hay muchos ciudadanos que quieren una ciudad mejor y un manejo decente (¡pero también eficiente!) de la cosa pública.