Las tormentas solares afectan el campo electromagnético de la Tierra. (Reuters)
Las tormentas solares afectan el campo electromagnético de la Tierra. (Reuters)

El Sol posee un campo magnético que está formado por líneas que siguen una trayectoria de sur a norte. El movimiento de rotación del Sol hace que esas líneas se deformen, a tal punto de convertirlas en una suerte de lazo. Cuando sobrepasa un punto crítico, el lazo explota, se desprende del astro y se convierte en una tormenta solar.

Las tormentas solares afectan el campo electromagnético de la Tierra. Es decir, si las partículas electromagnéticas provenientes del Sol logran vulnerarlo, sistemas satelitales, redes eléctricas y de comunicación, principalmente, experimentan fallas severas. De hecho, si se produce una tormenta como la de 1859 (la peor de la historia), ocasionaría pérdidas por más de 30 millones de dólares.

SOLO UN SUSTOLa semana pasada, la Tierra recibió el impacto de una tormenta solar. Afortunadamente, el choque no fue tan grave como se esperaba pues solo originó algunas fallas en las redes de posicionamiento global (GPS) y generó auroras boreales que se vieron en Alaska, Seattle y Wyoming (Estados Unidos). "Estábamos observando al boxeador y esperando el golpe. Pero no llegó", declaró Terry Onsager, físico de la Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), a la agencia Associated Press. No obstante, según informa la NASA, es posible que lleguen más tormentas durante las próximas semanas. ¿Fin del mundo? Todavía.