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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que, en un solo día, tres policías borrachos en Cajamarca armaron una balacera, mientras que descubren en Chiclayo que las armas que usan los extorsionadores de construcción civil son alquiladas por efectivos policiales en sus días de descanso y, en Chimbote, un coronel fue encontrado tratando de extorsionar sexualmente a la esposa de un subordinado. Nos estamos acostumbrando a escuchar sobre policías involucrados en escándalos, y ya ni siquiera nos indignamos.

A todo esto nos preguntamos: ¿Qué pasó con la reforma policial que se anunció con bombos y platillos a los pocos días de que Humala asumiera el mando? Se empezó con mucho ímpetu planteando la racionalización de la cabeza de la institución ante la sobrepoblación de coroneles y generales. Luego se habló de aumentar los efectivos policiales facilitando el ingreso de licenciados. Pero al poco tiempo se perdió el entusiasmo y llevamos un año desperdiciado.

Por otro lado, en la actualidad, el Gobierno cuenta con facultades delegadas para legislar, pero hasta el momento no han indicado qué van a hacer en materia de seguridad ciudadana. Aunque tenemos la impresión de que su principal preocupación está centrada en las Fuerzas Armadas. Con lo cual dejarían pasar una brillante oportunidad de realizar una profunda reforma policial. Tienen todos los elementos alineados, la población está harta de la inseguridad y apoyaría los cambios. Además, cuentan con recursos fiscales y existe consenso político para poder llevarla a cabo.

En realidad, el problema de la delincuencia es de tal magnitud que se requiere algo realmente dramático para solucionarlo, y Humala tiene la posibilidad de hacerlo durante su mandato. Ojalá que esté dispuesto a enfrentarlo.