Foto: Martín Pauca.
Foto: Martín Pauca.

Palito Ortega,CantautorAutor: Gonzalo Pajares.gpajares@peru21.com

Palito Ortega está en Lima y nos invita a celebrar el Día de la Madre con él. "Vengo al Perú desde 1963. Aquí empezó mi consagración. Por eso regreso, porque me tratan muy bien, y siempre lo disfruto: por su gente, por su geografía, por su cultura y su gastronomía, porque su cebiche es único y el pisco es peruano, peruano. Hasta hice una canción con Chabuca, la más grande, la señora Perú. ¡Que más le puedo decir!".

Empezó imitando a Elvis…Sí. En los 60, el mundo entero imitaba a Elvis. Recuerda que hasta los Beatles, desde su 'caverna' de Hamburgo, manifestaban su admiración. Había un Presley en Francia, en Italia y, en México, teníamos a Enrique Guzmán. En Argentina estaba Sandro. Yo empecé, a los 18 años, cantando rock'n'roll: eso era lo que correspondía, la juventud se miraba en ese espejo.

¿Era rockero o lo hacía por necesidad comercial?No, todo era por Presley (ríe). Era tan fuerte su personalidad que influyó en toda una generación. Pero, luego, cada uno empezó a escribir su música y a desarrollar su propia personalidad. Sin embargo, yo creo que nuestra base es Elvis, él nos inspiró y, por ello, sigue siendo el cantante más imitado del mundo. Yo admiro a los precursores, pero desde que empecé a escribir mis canciones nunca más canté canciones de otros.

¿Tiene que vivir mucho para inspirarse, para crear?La inspiración es un hecho curioso que, en mi caso, se da naturalmente. Todos podemos ser creadores: solo se necesita ser capaz de transmitir una vivencia, una emoción. Yo tengo la suerte de darle a esto forma de música.

Publicó un poemario…Sí, pero el poeta desarrolla con un lenguaje diferente sus emociones. En una canción es muy difícil decir todo lo que uno quiere, con el vuelo poético que uno desea: solo tenemos tres minutos y debemos ser prácticos.

¿Por qué no ahondó en su vena poética?Escribo mucho, pero siempre pudo más el músico y tengo un gran respeto por los poetas. Yo desperté a la poesía con César Vallejo, leyendo Los heraldos negros, Trilce. En una de mis canciones escribí: "Hoy que se me dio por recordar/ aquella casa en el lugar donde nací/ Hoy que se me dio por recordar/ junto a mi padre yo me vi, escuchando sus consejos/ Hoy a mi abuelita vi venir/ con su abrazo, con su beso/ Tambien he vuelto a recordar/ aquel poema de Vallejo/ Hay golpes en la vida, tan fuertes, yo no sé.

¿No quiso musicalizar los poemas de Vallejo?Me hubiese encantado, pero Serrat empezó a musicalizar a Machado, a Miguel Hernández, y me dio un poco de pudor porque podrían haber pensado que me estaba copiando.

¿Le gusta Borges?Sí, pero si tengo que elegir al poeta latinoamericano por excelencia escogería a Vallejo. Después vendrían, pero lejos, Neruda y el venezolano Andrés Eloy Blanco. La poesía latinoamericana es muy buena, y yo soy un simple escritor de canciones populares. Yo escribo de hechos cotidianos; el poeta, ahonda, es un hombre profundo.

¿Se siente un hombre simple?Totalmente simple. Nací en un pueblito, me gané la vida lustrando botas. ¡Cómo no ser un hombre de pueblo, un hombre simple!

También ha dirigido cine…Sí, y siempre con un espíritu popular. Después de pasar por todos los momentos difíciles que viví, mi misión siempre fue tratar de alegrarle la vida a la gente. Mis películas han sido de música, de humor, siempre muy simples. Debemos respetar todo porque el público no es único y a todos no les gusta lo mismo. Hay gente más simple, que canta entusiasmada La felicidad o Corazón contento, y otros que prefieren a Liszt o Mozart. ¡Y qué bueno que haya público para todos! Lo malo aparece cuando uno quiere imponer sus gustos. Mi misión es que la gente cante y, felizmente, lo he logrado: subo al escenario y el público empieza a corear mis temas y, así se olvida de sus dramas cotidianos. Y, si además le dejo una semillita de esperanza en su corazón, mejor aún.

La sonrisa de mamá, su canción en homenaje a las madres, cumple 40 años…Sí, y vengo a celebrar esto con las mamitas peruanas (ríe). Nació por un pedido de Libertad Lamarque, quien quería cantar un tema conmigo. Y, luego, hasta hicimos la película. Ella era una gran artista.

Usted le ayudó en su recuperación a Charly García…Convivimos juntos durante siete meses en la casa que tengo en las afueras de Buenos Aires. Él es una gran persona, un gran artista, muy inteligente y muy sensible. Debe ser uno de los mejores músicos del mundo. Lo quiero y lo admiro y me alegra haber estado un momento en su vida, cuando necesitó un amigo. Pero su recuperación se debe a él, no al amigo que lo acompañó, porque él puso el esfuerzo y las ganas por salir adelante. Nadie salva a otro si el que tiene el problema no se quiere salvar.

AUTOFICHA

- Con Carlos Monzón hice la película Amigos para la aventura. Su atractivo estaba en que era campeón de box. Era mi amigo, pero lo pusimos por su título (ríe).

- Luciana Salazar es mi sobrina. Es muy inteligente. La conozco desde bebita. Pudo ser lo que desease: médica, abogada. Optó por el espectáculo.

- Mi hija canta con Charly García. Ahora ya puedo salir con Charly a tomar una copa de vino, algo que antes no se podía. Lo veo en el escenario y siento que fue un milagro.