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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Todo ello ha llevado a crear un déficit en infraestructura que requiere de una inversión de 40 mil millones de dólares solo para nivelarnos. Nos ha costado muy caro el perro del hortelano que aún no ha sido desterrado.

Por ejemplo, hoy informamos sobre dos sectores del mismo Estado que parecen estar en planetas separados.

En primer lugar, tenemos el problema penitenciario. El consorcio que iba a construir y administrar un penal ha denunciado que el proyecto fue cancelado sin motivo justificado por arrebato dogmático. Así, le han cerrado la puerta a una cárcel modelo, pese a tener 55 mil presos hacinados y un aparato estatal sin esperanza alguna de poder mejorarlos.

Evidentemente el sesgo anti-sector privado que tienen algunos es más fuerte que el sentido de responsabilidad de cumplir con su función. A este paso, cuando concluya este mandato, se tendrán cerca de 100 mil presidiarios y el drama de ellos se habrá agudizado. Excepto, claro está, para el caso de Antauro.

Por otro lado, el INEI informa que más de la mitad de los hogares en las zonas rurales ya cuentan con telefonía celular y, por lo tanto, están comunicados, cuando hace pocos años eran contados con los dedos de una mano los que estaban conectados.

De esa forma, con el retiro del Estado y su reemplazo por el sector privado el aislamiento histórico que ha sufrido la tercera parte de los peruanos que viven en el campo se está solucionando. Ahora se debe impulsar el desarrollo de Internet para lograr similares resultados. Aunque sería adecuado que el ministro de Transportes tuviera cuidado en no pedirle opinión a su colega de Justicia o al presidente del Parlamento, ya que para ellos 'más vale incomunicado que atendido por un privado'.