(USI)
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Esta es la época de los festejos de fin de año. Las vacaciones escolares empiezan y, también, la seguidilla de compromisos sociales. En tal sentido, uno de los grandes dolores de cabeza radica en una situación: la fiesta de fin de año. Es normal que muchos chicos –adolescentes sobre todo– quieran celebrar con los amigos tal evento. ¿Qué hacer cuando los hijos piden permiso para ir a una fiesta en la discoteca 'x' o en la playa 'y'? El asunto es difícil de resolver. De hecho, es un escenario que puede encender el conflicto entre padres e hijos.

Sin embargo, se puede arribar a buen puerto. Para empezar, hay que tener en cuenta la edad. No es lo mismo que un chico 12 años pida permiso para ir a una fiesta de Año Nuevo que uno de 16 o 17. Por ello, es menester de los padres evitar que los hijos se expongan a situaciones que aún no les corresponde vivir. Ahora bien, si el hijo ha demostrado la responsabilidad suficiente, cuenta con una edad apropiada y ha hecho los méritos necesarios para poder salir, se le puede conceder el permiso. Ojo, siempre bajo una serie de pautas. Respetar un horario, por ejemplo, lo cual debe ser una condición no negociable. Nada de "un par de horitas más, papá, por favor". Asimismo, es imprescindible que los padres sepan exactamente a dónde están yendo sus hijos (con qué amigos, a qué tipo de fiesta van) y que siempre mantengan una comunicación constante. Si hay la posibilidad de llevarlos y recogerlos del lugar, mucho mejor.