Foto: Alberto Orbegoso
Foto: Alberto Orbegoso

Beto Ortiz, PeriodistaAutor: Gonzalo Pajaresgpajares@peru21.com

Beto Ortiz, el periodista imprevisible, el entrevistador afilado, el conductor de Abre los ojos (de lunes a viernes, 6 a.m., por Frecuencia Latina), está frente a nosotros y empieza a hablar: "El Inconquistable es un libro que no he escrito, es uno que he hablado (ríe). Es una larga entrevista con Mario Vargas Llosa que merecía publicarse porque salió bonita. Desgraciadamente, no pude conseguir la versión completa, nadie la tiene. Solo rescatamos el 75% de la entrevista, el resto se perdió".

¿Es tu mejor entrevista?Quiero creer que sí. Fue la que mayor trabajo me costó y de la que estoy más orgulloso de mi vida como entrevistador amateur (ríe).

Vi la entrevista. Eran los últimos meses del fujimontesinismo. Por eso, escuchar a Vargas Llosa en ese espacio tenía un valor agregado, porque las preguntas no llegaban ni de Schütz ni del SIN…Montesinos nos subestimó a mí y a Canal 11. ¿Quién se preocupa por Canal 11? Era de Domingo Palermo, ministro de Fujimori. Quizás por esto Montesinos pensó que estaba bajo control. Palermo mezcló sus cualidades democráticas con su olfato comercial. En una coyuntura de control de medios, ser un poco crítico o darle espacio a la oposición, vende, es comercialmente exitoso.

Muchos peruanos valoran a Mario Vargas Llosa como escritor, pero lo repudian como analista político. Sin embargo, en esa entrevista te dijo tres cosas que luego se cumplieron: Fujimori va a huir a Japón, Montesinos no tendrá a dónde irse y se vendrá un proceso de transición democrática…Lo dijo como si lo hubiera vivido. Su fracaso electoral ha hecho que tenga, injustamente, una imagen de poco olfato político. El 'mundo' que tiene, su contacto con líderes de todo el orbe y sus infinitas lecturas le han dado una visión y una claridad que pocos tienen. Sucede que la vehemencia con la que defiende sus posiciones políticas genera temor en un país acostumbrado a las medias tintas. Él tiene las cosas claras y las dice con firmeza.

Imagino que el mejor premio a esa entrevista fue la dedicatoria que te hizo: "A Beto, quien me autopsió el alma".Es una humilde condecoración. No pertenezco a ese cogollo o argolla literaria que lo busca en Londres, Madrid o Estocolmo, y que sabe que Morgana los va a meter a la premiación del Nobel aunque sea como nana (risas). No soy de los que lo llaman 'Mario', no me sale, tiene que haber una distancia natural porque él está, merecidamente, en la estratósfera y uno en la tierra. Con otros personajes, como (Ollanta) Humala, me sale el 'tú' de manera conchuda.

¿Cómo te sientes en Frecuencia Latina?Feliz, contento. Tenemos un concepto distinto al programa anterior, otra manera de contar y priorizar la noticia. Que la gente opte por algo diferente tarda pero, felizmente, nos ha ido bien desde el principio. La valla de América es aún lejana, pero queremos ser segundos.

¿Es cierto que estás buscando una entrevista con Alan?Sí. Pero Alan ha dicho que no quiere ser oportunista. Y, obviamente, Milagros Leiva, quien sí lo entrevistó, tiene más encantos que yo, no puedo competir con ella (risas).

¿No te han cogido miedo los políticos? A algunos los has hecho irse de boca…Antes me tenían más miedo, cuando era el transgresor, el malcriado. Ahora, que me porto mejor, tienen menos miedo y, si se van de boca, es más por el horario: es una hora infame para armar un discurso coherente (ríe). Además, aunque me cuesta, soy un entrevistador que habla poco, otros están acostumbrados a pontificar, a poner nota, a dar clases. Yo me aguanto las ganas de interrumpir, de ser 'ingenioso', de enfrascarme en una lucha de esgrima con el entrevistado para ver quién es más canchero, más cague de risa. El televidente quiere escuchar al entrevistado; yo tengo otros espacios para mandarme rollos. En cualquier situación, cuanto más hablas, más te metes en problemas. Hacer una entrevista no es moco de pavo. Y tampoco es bonito irse a dormir a las 8 p.m. como un lactante. Yo no puedo hacer nada en la noche, no puedo ir al cine, a una fiesta, pegármela: tengo costumbres de vieja (risas).

La campaña fue rica en conflictos, y estos días, también…Aquí no hay calma. Lo curioso es que, a diferencia de otros gobiernos, el primer año de Humala no está siendo una luna de miel. Hoy, afortunadamente para los periodistas, hay aguas revueltas, pues las aguas calmas no nos sirven, y este gobierno va a ser, durante sus cinco años, mar encrespado.

¿En verdad quieres ser papá?Sí, no es una joda; no lo estoy buscando, no lo he planeado, pero no lo haría mal, sabes. Y me daría el trabajo de procrearlo. De lo poco que recuerdo de aquello, no era tan difícil (risas).

¿Qué diría tu novio?¿Si tengo un hijo? Me ayudará a criarlo, pues. Dos papás, una mamá, ¿qué puede ser mejor? Con la mamá nos podemos turnar.