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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Sin embargo, Ollanta Humala sigue protegido por un manto de teflón que logra que resbalen los escándalos sin afectarlo y él siga flotando. Más aún, antes de recibir el sondeo de opinión que estamos publicando, considerábamos que ante la cantidad de recientes problemas –que dan la impresión de un gobierno asediado– era probable que su nivel de aprobación se viera deteriorado.

Así, tenemos que durante el último mes hubo denuncias contra Alexis por negociados, el viaje de Nadine en el avión presidencial fue muy criticado, se cedió en Conga ante Santos, ocurrieron ataques de Sendero en el VRAEM, se generó temor de un aumento en la inflación y se sufrió de huelgas tanto en Essalud como en el profesorado.

Pero la popularidad del presidente prácticamente no ha variado; ojalá no confunda ese resultado con un cheque en blanco del electorado para seguir cometiendo errores sin verse afectado.

Por otro lado, debería de estar alarmado por la poca credibilidad que ha tenido su desvinculación con los negocios de su hermano así como por la percepción de que la política de diálogo en los conflictos ha fracasado y que el gobierno está cediendo demasiado.

Para el primer problema la solución está en asegurarse que la ley se aplicará sin interferencia ni obstaculización; sus familiares no pueden ser vistos como privilegiados. En el segundo caso tiene necesariamente que efectuar un cambio. La estrategia de tratar de dialogar con quienes no tienen ninguna voluntad está enviando la señal equivocada y va a propiciar –como creen la mayoría de encuestados– que el próximo año los conflictos aumentarán. Para entonces, de seguro, el teflón se habrá desgastado.