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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Sin embargo, podemos adelantar que, más allá de lo que los jueces dictaminen, el Perú ha obtenido un logro ejemplar. Logró, en todo este tiempo, unanimidad en el apoyo de la población y –por sobre todo– exhibir un equipo de negociadores que, a pesar de las diferentes vertientes políticas de las cuales provienen, se condujo con un magnífico espíritu de cuerpo, poniendo los intereses del país por sobre cualquier otra cosa. Sólido, sensato y brillante fue el papel de los representantes nacionales. No hubo innecesarios exhibicionismos y, mucho menos, actitudes de menoscabo hacia los eventuales contendores.

Ser firme respetando a la parte contraria enaltece a quien así se comporta y al país que representa. Si operásemos de este modo en las disputas de política interna, lograríamos desarrollarnos en un campo en el cual no es posible retroceder. Ese campo es el que coloca a la nación por sobre los intereses particulares y el que comprende que el disenso y la pluralidad –propios de las distintas percepciones que tenemos de la realidad– contribuyen a enriquecernos como seres humanos y, por lo tanto, a hacer más sólida la democracia.

La prensa seria que acompañó y apoyó responsablemente este proceso debiera medir con espíritu crítico el impacto que ha tenido todo esto en la población. De este modo podrá edificar, con el máximo de objetividad que le sea posible, la cultura democrática que tan necesaria es para crear el clima de paz y justicia social sin el cual el crecimiento económico se convierte en una ficción.