Los padres y hermanos de Érika confirmaron que cuerpo hallado en el barco era el de ella. (Internet)
Los padres y hermanos de Érika confirmaron que cuerpo hallado en el barco era el de ella. (Internet)

Buzos de la policía hallaron ayer el cuerpo sin vida de la peruana Érika Soria Molina, de 25 años, quien trabajaba como camarera en el crucero Costa Concordia que naufragó frente a la isla del Giglio el pasado 13 de enero.

El consulado del Perú en Roma confirmó el hallazgo y señaló que el cadáver de la joven cusqueña fue encontrado en la cubierta de la embarcación, donde viajaban más de 4,200 personas.

Con este hallazgo, el número de fallecidos en el accidente sube a 17, en tanto se estima que hay 16 desaparecidos.

Los padres de Érika, Saturnino y Benedicta, y dos hermanos que se encuentran en la isla del Giglio desde hace varios días, llegaron al hospital del Grosetto y corroboraron que el cuerpo encontrado era el de ella.

Los buzos explicaron que el cadáver vestía camisa y pantalón oscuros y no llevaba el chaleco salvavidas.

Algunos compatriotas que trabajaban con Érika y lograron salvarse, explicaron que la joven fue vista por última vez a las diez de la noche el día del naufragio del crucero.

LA REPATRIACIÓNEn tanto, en la ciudad del Cusco, Edwin Soria, hermano de Érika, dijo a Perú21 que la familia comenzará hoy los trámites para repatriar el cuerpo de la joven y así poderle sepultarla en su tierra natal.

TENGA EN CUENTAEl viernes, la empresa dueña del crucero acordó pagar a cada pasajero US$18,400 dólares como reparación. Sin embargo, ellos exigen US$165,000.