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Enrique Castillo,Opina.21ecastillo@peru21.com

El primer ministro le pidió a los medios de comunicación que busquen otros temas para tratar y no se enfoquen en un solo asunto como el del indulto. Lamentablemente, el delincuente narcoterrorista 'Gabriel' le tomó la palabra, y provocó la destrucción de tres helicópteros de propiedad de una empresa privada, que se usaban para dar mantenimiento a las operaciones en Camisea, lo que pone sobre la mesa, nuevamente, el tema de la vigencia y fuerza de las huestes asesinas en el VRAEM.

El Gobierno ha mostrado ante la opinión pública el resultado de algunas operaciones que llamó exitosas, y que, lamentablemente, terminaron siendo muy cuestionadas, como la de Ranrapata, por citar un ejemplo. Es más, el presidente de la República anunció, hace muy poco, que ya se tenía el control total del Alto Huallaga y que se iba en ese mismo camino en el VRAEM.

Lo cierto es que a cada anuncio fallido o cuestionado del Gobierno le ha seguido una acción destructiva o asesina de 'Gabriel', como para recordarnos que sigue vigente y que su capacidad es mucho más peligrosa y mayor que la de las Fuerzas Armadas para capturarlo y acabar con sus correrías. De hecho, su última acción ha puesto a todos con los pelos de punta ante la posibilidad de un atentado al ducto de Camisea, lo que provocaría una crisis de proporciones en el campo energético.

Ante este panorama, cabe preguntarse en este momento si las personas que están al frente de la tarea de perseguir y acabar con el narcoterrorismo, tanto a nivel político como en lo militar en el Ministerio de Defensa y el Comando Conjunto, son las indicadas, y si se está haciendo lo correcto y necesario. No se puede dar ninguna ventaja, ni se puede perder el tiempo con gente que parece no poder con el encargo, y que muestra estar más dispuesta a subordinar sus acciones a los deseos del poder político y del entorno presidencial, que a su misión propiamente dicha.