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Lucía de Althausquererteatiperu21@gmail.com

Cuando una pareja de padres decide darle un hermanito(a) a su primogénito, tiene que estar preparada para las peleas que sin duda vendrán. Estas son parte de la vida, pero muchas veces somos los adultos los que no las toleramos. Cuando nos perturba demasiado esa rivalidad entre nuestros propios hijos, a la primera discusión los interrumpimos gritando "basta ya de pelearse!". Esta reacción puede empeorar la situación, y lo que empezó como un juego, puede terminar en una pelea.

La intervención de un adulto mediador solo debería ser cuando existe un abuso evidente ejercido por uno de los hermanos hacia el otro, separándolos para evitar problemas mayores. Si por el contrario dejamos que ellos discutan y traten de resolver sus problemas solos, les ofrecemos la posibilidad de aprender sobre resolución de conflictos: saber ceder, esperar, pensar, pedir perdón, etc. Observar qué está pasando, confiar en que pueden hacerlo solos, y solo después de eso, intervenir si es necesario.