CELEBRA. Bastian Schweinsteiger convirtió el penal que metió al Bayern en la final. (Reuters)
CELEBRA. Bastian Schweinsteiger convirtió el penal que metió al Bayern en la final. (Reuters)

La caza parece no sentarles bien a los españoles. Ni en África ni en el Bernabéu. Ni con escopeta ni con pelota. Ayer ganó la bestia, la alemana. La que no se asusta en jungla ajena. El Bayern Munich volvió a 'matar' al Real Madrid, ahora dirigido por José Mourinho. Perdió 2-1 en tiempo reglamentario, pero pateó mejor los penales y jugará en casa la final de la Champions League, el 19 de mayo.

Cristiano Ronaldo salió a lucirse secundado por Mesut Özil. El problema es que, esta vez, a diferencia del Clásico, su tendencia a la marca quedó en la intención. Por allí caminaron sin problemas Arjen Robben y Tony Kross, volante ofensivo convertido a 'todoterreno'.

Bayern nunca fue el rival pequeño: sacó ese carácter alemán de poner el pecho hasta encontrar la bala pese a que dos municiones casi lo mandan al cielo. Primero, un penal ejecutado por 'CR7', a los 6', tras mano del lateral Alaba. Robben, de zurda (7'), y Mario Gómez, de derecha (11'), casi igualan, pero los bávaros recibieron otra herida. El 2-0 fue obra de 'CR7' a los 14'.

Pero la bestia no estaba muerta. Kroos estuvo cerca a los 24' y, dos minutos después, Pepe trabó a Gómez y Robben descontó con un penal que casi tapa Casillas. Empezó a rugir más fuerte el Bayern. Robben (32' y 44') pudo desnivelar, pero 'San Iker' no lo quiso.

RETIRADA BLANCAReal pareció no ser el mismo en los siguientes 45'. Dejó al Bayern tener la pelota. Solo Karim Benzema, con un disparo raso (70'), inquietó a Manuel Neuer. Ni el cambio de Kaká por Di María ayudó al local. Ni las arrancadas de 'CR7'. Schweinsteiger y Luis Gustavo estuvieron bien en la marca.

Este último pudo evitar la prórroga a los 81' y 86'. También pudo cerrar 'CR7', pero Neuer, a los 90', lo evitó. Hubo que ir al alargue. En ese espacio, el Bayern se cuidó y el Madrid tuvo el triunfo con Ronaldo (108') y Marcelo (118'). Pitazo, penales, nervios.

Alaba le metió. Neuer le dijo 'no' a Ronaldo. Gómez le dijo 'sí' al boleto y, para colmo, Kaká volvió a estrellarse con el golero bávaro. Dos a cero. Allí, la bestia pareció flaquear. Kroos y Lahm no pudieron con Casillas y, sumado al penal de Xabi Alonso, se abrió la puerta de Múnich. Le tocaba a Sergio Ramos, pero no pudo. Schweinsteiger, ese del apellido difícil, convirtió. El avión volvió a Múnich con la bestia enjaulada, pero con la consigna de que en su selva volverá a salir de cacería ante Chelsea.